depiedraenpiedra

20 de noviembre de 2009

De paredes y montañas

Por fin es lunes!!! Primer descanso de tres. ¡¡Bieeen!! Y para variar, varios cientos de planes más de los que soy capaz de llevar a cabo. Y mira que cuando me pongo.....
Escalar. Hoy, sí, al Castellet de siempre. Al de las Covetes (V) que te sabes de memoria y cuya roca está tan gastada que brilla como mármol cuando le da el sol. La que me gustaba tanto.
Y en covetes calentamos. Fui confiada por haberla hecho tantas veces, y no sé qué me pasa exactamente pero paso algo más de miedo que hace un par de meses. No sé qué es, supongo que me hace falta una caída, coger ritmo, salir más. De todas maneras hasta fin de año ya había decidido que no me iba a preocupar por encadenar o no. Sólo quiero retomar en contacto, coger confianza, y fuerza... Covetes y un par de experimentos en top me sirvieron de trabajo de fuerza.

El martes no nos equivocamos de camino, pero estuvimos a punto de hacerlo. Antes del apeadero recogimos a un motorista a cuya moto se le había caido algo que le había dejado literalmente en la cuneta. Y por allí lo dejamos, más cerca de su casa.
Almedíjar estaba más lejos de lo que pensábamos, suerte que los demás también llegaron tarde. A las diez de la mañana, nos ponemos a ello :comienza el recorrido que denominaremos "¿dónde demonios está el kilómetro 23?"O... "el camino final entre los pinos" o quizá "el misterio de la senda que nunca terminaba de subir".
Los primeros kilómetros no son parte del recorrido del Maratón de Espadán, pero son la mejor forma para enlazar con él desde Almedíjar. Andamos charlando y a buen ritmo, hay una buena pendiente, para mi demasiada para intentar trotar. A los seis kilómetros el entorno se me hace algo más familiar, creo que ya hemos enganchado con el recorrido, justamente allí donde comienzan las complicaciones, un poco antes de la senda del Barranco Malo que nos conducirá hasta el Barranco de Aguas Negras, que remontaremos en lo que resulta el anuncio de lo que nos espera. Y de lo que no me acordaba demasiado bien. Pronto transmuto en silenciosa tortuga de tierra, y comento que no solo de pies anda el hombre, ni la mujer.
Los kilómetros están marcados con señalización vertical. Lo que vulgarmente llamamos
"estaca pintada". El kilómetro 21 está tan lejos....y tan alto. Pero aún queda, queda mucho. A la izquierda se divisa L'Alcora, y más a la izquierda Penyagolosa. ¿qué tal un Espadán-Penyagolosa para un día de estos? Sería un bonito camino. La pendiente es asesina a tramos, los compañeros charlan tranquilamente y alguna sube baja y corre y se entretiene con las piñas que cubren el suelo. Y yo sigo en mi modo tortuga.
Por fin se divisa el vértice geodésico, y más adelante, la subida definitiva el pico, que encaramos con ganas y alegría. Las ganas para mi son sobretodo de disfrutar de las vistas....Mira, la sierra de Espadán, y mira, La Calderona ¿aquel pico alto será Garbí? Lo especial que tiene el pico de Espadán es que es algo menos accesible que otros, y una tiene la sensación de estar tan lejos de todo...
Mazapán industrial marca Isostar, y seguimos.
La bajada es larga y tendida, primero entre pinos y más tarde por pista, hasta llegar a la senda que de nuevo nos conducirá a un barranco, esta vez al Barranco de Almanzor. A mi me parece el tramo más bonito del recorrido, a pesar de que está bastante cerrado y las zarzas se nos van enredando en las piernas a los pocos pasos. Pero ahí delante hay un retén con sus motosierras...parece que van a limpiar. Vamos trotando encantados de la vida, qué bonito, que bonito, qué bonito.

Tomamos la pista de la Íbola y pasando por la fuente del Almanzor y el horno de carbonero, llegamos finalmente a Almedíjar, 20.520 metros más tarde.
Conclusiones:
1- El maratón de Espadán no es duro. Pero no es tan tontería como lo pintan.
2- Los 3 ó 4 kilómetros de subida al pico son la muerte mortal
3- Mañana voy a morir en La Balaguera
4- ¡¡Cómo me gusta sacar conclusiones negativas!!

Queda pendiente una salidita por la media de Alcora.

Miércoles último descanso, decido estarme quietecita a ver si la tos va a menos, o por lo menos no va a más. Y el jueves igual, lalala.

Viernes, superclase de spinning con Julio. Gritar, pedalear, sudar, pedalear, subir, gritar, pedalear, bajar, pedalear....

16 de noviembre de 2009

Fumando espero

El jueves volvimos a la roca, a la roca primitiva. No exactamente a la que nos vió nacer como proyectos de escaladores, pero casi. Es la misma pero en una versión menos gastada, menos brillante. Sin historia ni historias, pero con buenos agarres, que, al fin y al cabo, es lo que cuenta para esto de subirse por las paredes.
Al Castellet Norte había ido hacía no demasiado tiempo, aquel día en que Patrikinder y David contaban con los dedos las horas que faltaban para que les anunciaran si eran dos de los elegidos. El día que cumplí 29años y 364 días.
Ese día había resultado más raro que fructífero, pero tenía ganas de volver, y dado que esto de la crisis, que, aunque dicen que va a menos, sigue dejando entre semana las carreteras llenas de ciclistas y las paredes repletas de escaladores, decidimos irnos a ese rinconcito con peor acceso que seguro que estaba libre.
Y en la pequeña pared del extremo norte, probamos sin descanso quintos y más quintos. Me lo tomo como ejercicio de gimnasio. Sólo escalo en top.

El viernes pescadilla. Y que digan lo que quieran, pero si en vez de ir a currar con los ojos pegados y la marca de la sábana en el lado derecho de la cara, me levanto un poquito antes, nado seiscientos metros y luego comienzo la jornada, lo paso bastante menos mal. Eso sí, a las 10 de la noche estoy hecha unos zorros. Y no es vigorexia. Es el efecto café de la piscina. O Las endorfinas ¿verdad?

El sábado post-pescadilla es invariablemente el peor día del ciclo, pero como es sábado puedo hacer un rodaje con compañía. La ruta es la misma que las últimas veces (¡¡perreta!!, gritaba un amigo mío cuando me empeñaba en repetir una y otra vez la misma cosa)
Perreta o no, el fin de semana que viene es la Marxa de Benicassim, qué mejor cosa que entrenarla levemente.
¿se sube por donde la cronoescalada? Pues no lo sé. Ahora es todo recto, dije justo antes del cartel que claramente nos desviaba a la derecha.
En fin todo muy bonito salvo que estoy bastante cansada y comenzando a moquear ¿habemus gripe? La Balaguera la subí en 34'40". New record. Pero si es minuto y medio menos que el otro día! Y todavía 2 y medio más que el anterior. Por supuesto la compañía andaba ya lejos, sentadita esperando. Faltaba el cigarrito y el chaise-longue de la Montiel. Bajada rota, y nuevamente 23 minutos hasta el coche. Bien. Muy bien. Entretenida. Y la cerveza, pues también. Si es que nos quejamos de vicio. Quien se queje, que no seré yo. Siguen siendo trece kilómetros y pico.



Domingo, achís achís, paso de correr en Alqueríes, iré de espectadora. Achís achís.

14 de noviembre de 2009

resbalando ( o el momento terremoto)

Nuevamente pasa una semana, y yo sin enterarme. Ya no sé si son los turnos, tener demasiados planes, o haber entrado en la treintena. Pero pasan las semanas y yo sigo igual de pez.

El sábado me lo tomé de relax. Había cierto ambientillo corredor por el centro de la ciudad, se entregaban los dorsales de la Media Maratón de Castellón, esa a la que no podía ir. Otro año será.
El domingo, hablé de salir en bicicleta, pero lo cierto es que quedó en simple blablabla.

Lunes, comienzo de semana, o eso me enseñaron de pequeña. Lo cierto es que según ciertoplán me tocaba calentar y hacer técnica de carrera. Multisaltos y cosas de esas con las que me siento tan rarita. Tras una breve charla facebookera, me decido a salir. Pero termino en el gimnasio, en el remo y el press de piernas, brazos, hombros...abdominales, dorsales, lumbares...

El martes quedé con Veloz para hacer de nuevo esa vueltecita por el desierto que tiene de todo: una balaguera, una bajada rota, una bajada corredora, una subida reptante....Esa de los casi catorce que había hecho unos días antes con Rubens. Cuando vino a buscarme la vi con ganas, con un aire de culpa que me hizo pensar que la salida iba a ser, por lo menos, intensa. Pero la Veloz es comprensiva y sujeta el ritmo, con lo que, xino xano, ella xino y yo más bien xano, hacemos la primera parte del recorrido hasta llegar al temido cartel : "cim del Bartolo" Empieza La Balaguera. Treinta y seis minutos de Balaguera. Cuatro minutazos más que la última vez. Así me gusta, que se note el entrenamiento... En lo más alto me la encuentro sin sudar y hablando por teléfono con su esposo. Es que donde hay calidad... Bajar no estuvo del todo mal. La senda igual de rota que siempre, Veintitrés minutos hasta el coche, tres menos que la última vez. Compensando.

Miércoles de noches. Llegué tarde a spinning así que decidir innovar: "nordic walking". Esto debe estar chupao.
Y bueno, a ratos lo estaba. Lo más destacable de la clase fueron, la musiquita de la terremoto de Alcorcón y su megahit "me voy pa benidorm" y el momento en el que el manillar de la elíptica infernal esa se soltó de su tuerca provocando que yo saliera despedida hacia atrás y resbalara como una pastilla de jabón hasta que el choque con algo me frenó. Sí, estoy bien. Y el resto de la clase no me fié un pelo de la maquinita. Y además la pasé con ataques de risa alternativos.
Es que estas cosas las carga el diablo.

6 de noviembre de 2009

amanita muscaria

Domingo pescadilla.
Y el Lunes segunda tarde, piscina. Y el martes tercera tarde, búsqueda de cestitas rovelloneras.

El miércoles comencé el día bien temprano buscando un cajero automático deshabitado, y fue casi una tarea imposible. Hasta el quinto pino tuve que ir, porque no deja de dar mal rollo entrar en uno y que encima el inquilino tenga mal despertar. Cosas de la vida de ciudad, peor lo tienen ellos.
Cuando me digné a aparecer con cestas para cinco en el lugar acordado, salimos de allí y llegamos a Vistabella antes de que los primeros bares abrieran. Y tras el café, barrechat (¿o será barrexat?), carajillo, o bombón en mi cándido caso, tomamos rumbo al lugar donde esperábamos (o no) encontrar gran cantidad de setas. En fin. Kilómetro y medio más tarde volví con tres pequeñas setas de olor a a cera en mi flamante cesta nueva. Y con alguna cosa tóxica también. Y con alguna seca...pues también.
Tras el almuerzo, continuamos el intento de recolección. Barranco arriba encontré un bonito rovellón y más tarde un rossinyol y algunas especies indefinidas que cogí para que nuestra micóloga al efecto nos explicara de qué se trataba. Cuando crucé el barranco (del avellanar) ya se me estaba olvidando el motivo de estar andando por allí con la cabeza gacha, y cuando vi que allá arriba había una casa, pudo definitivamente más mi yo-explorador. Bonita casa. Me dice mi topohispania que es la Masía Xiquetes. Di la vuelta por pista y seguí por el mismo lado del barranco hasta toparme de frente con tres compis que no parecían haber tenido mucha más suerte que yo. ¿donde está el coche? por allí hay un puente... Resultó curioso como habíamos cogido más amanita muscaria (para ver dragones) que nada comestible. Habrá que repetir en otra época.
4 kilómetros.
El jueves Racó de Farol. Desde que la Patry se fue a tierra extraña no sacaba de paseo los pies de gato. Pero a veces se alinean los astros y resulta que Oscar, mi primer compi cuerda, tiene libre la misma mañana que yo, y encima, también tiene ganas de escalar.
No salió del todo bien, por agravio comparativo podría decir que fue un desastre, pero mi optimismo natural y la habitual autocondescendencia no me dejan. Un IV+ repetido y numerosos intentos de otro que me dejaron los brazos petados.
Y mientras tanto, él subía en zapatillas....

El viernes, desierto. Ya tocaba. Y Rubens viene, como hace tiempo. El recorrido, el mismo que hice con la Veloz la semana pasada...o la otra. Plà de Muletes, bajada a Les santes y ¡¡la Balaguera!!. "te has perdido" dijo una voz a mi espalda. Y tenía casi razón, no me había perdido pero desde luego no estaba en el camino correcto. Retroceso y, ahora sí, tomamos la Balaguera. Creo que me costó lo mismo de la otra vez, pero en esta ocasión tuve fuerzas y ganas de trotar a tramos en el infernal final de cemento. Buena señal. Bajamos y Rubens decide que bajará por carretera para rodar un poco. Sola ante el peligro. Uso todos los métodos existentes para no pensar en que me voy a matar bajando, y llego finalmente abajo. Y hasta el final, trotamos alegres hacia el coche. 10 minutos más que la otra vez, 200 metros más. No parece una buena señal. 14300 metros.

Por cierto, el desierto sigue precioso.

2 de noviembre de 2009

Semanas más, semanas menos

Pues ha pasado la semana, y más de una semana, y yo sin enterarme. Un año y medio a turnos y lo que llevo mal es lo rapidisísimo que pasa el tiempo. Me parece que esto ya lo he comentado más veces últimamente.

El domingo anduvimos por Bilbao y alrededores. Lo suyo hubiera sido ir andandito hasta Las Arenas, cruzar por el inevitable y deseado Puente de Vizcaya hasta Portugalete y luego....hasta Santurce para volver a Bilbao, por toda la orilla.
Pero a ver quien le habla de topicazos al Rubens, que si bien accedió amablemente a acompañarme a ver de cerca el puente, me hizo prometer que iríamos en metro. Corren 42 kilómetros y pico y luego..ay señor. Y yo la primera, que conste. Por otra parte, de barrios industriales bilbaínos habíamos quedado saturados la noche anterior.
Así que el día lo gastamos en ir en metro, en la barquilla del puente, en hacernos unos pinchos de setas en Guecho, otros pinchos en Bilbao...pinchos y más pinchos. Y Pasear por el casco viejo de Domingo por la noche, y cenar el obligatorio (como el puente) bacalao. Y encima el cambio horario nos regaló una horita más de turismo.

El lunes volvimos. Y es curioso, pero tampoco me dolía nada. Pero tampoco hice nada.
El martes y el miércoles nadie tuvo la delicadeza de montarme un ascensor en el curro.Allí estaba las escaleras, crueles como siempre, quizá, más crueles que nunca.
El jueves salí con la Veloz con la vaga esperanza de que verdaderamente ella estuviese cansada. Ronda auténtica. El tibial de la muerte se va cargando poco a poco, pero para eso he salido antes, para que cuando me la cruce sea ya capaz de ir a un ritmo levemente decente. Paro, estiro.
Paro - estiro.
Paro-estiro-pienso ¿dónde se habrá metido esta mujer? (frase del inimitable (como el puente) Javier Krahe )
Y al final de la ronda me la encuentro de cháchara con Esmerun. Y contándonos de las carreritas del fin de semana y planeando las que están por venir, llegamos al final de la ronda y continuamos, como siempre, hacia el Grao. Y a mitad de camino me ofrece dar la vuelta y yo lo agradezco con un arf y un vale, casi que mejor.
Y entonces fue cuando nos cruzamos a Supertá en chándal a falta de bañador.Once kilómetros, a 6'13".
El viernes me vestí de nadadora, salí a la calle (sí, con algo más de ropa)....y me encontré a nosequién. Y tuve la excusa perfecta para no ir a ninguna parte.
Sábado, menudo empacho. Cuatro bodas y un funeral por quincuagésimotercera vez (creo que ninguna de ellas ha sido de motu propio) y Shakespeare in love. Qué dolor de cabeza de tanta peli empalagosa, debe ser la falta de costumbre. Será mejor que me vaya yendo a rodar un ratito... La calle estaba llena de gente alegre que se dirigía a la feria, qué buen ambientillo. Empezamos, la música va colaborando en la causa: porque no importa el porvenir, creimos en el rock and roll. De Frente Oscar y Anita se van a la feria...
Me siento mejor que el otro día, el persistente parece dormido y yo aprovecho para hacer de las mías. Voy muy muy lenta, intento, por lo menos, apurar un poquito cuando la música me lo pide y...casi lo logro. De todas maneras me parece que quizá no sea el mejor día para ponerse a hacer ninguna clase de fartlek, así que, dieguitos y mafaldas, me voy para casa a mi trote. Sietemil quinientos metros, a seis doce.